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Historias de familia
Ejemplos de cartas de una abuela o un abuelo para un nieto recién nacido, para su primer año y para cuando sea mayor, con ideas de qué historias contar.
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Preséntate, cuéntale cómo era su mamá o su papá de niño y dile lo que sentiste cuando llegó. Eres la única persona que puede escribir esas tres cosas.
Los papás escriben sobre el bebé. Los abuelos pueden escribir sobre la familia: de dónde viene, qué ha vivido y de qué se ríe. Ustedes guardan un pedazo más largo de la historia que cualquier otra persona en la casa.
Nadie más recuerda a sus padres cuando eran niños.
“Mi niño: Tienes cuatro días de nacido y ya me cambiaste el nombre. Desde el sábado soy abuela.
Tu papá nació una madrugada de lluvia y no durmió seguido hasta los tres años. Te lo cuento para que lo sepas cuando él se queje de ti. Tienes su misma frente arrugada cuando lloras. Yo te voy a enseñar a hacer tortillas y a no tenerle miedo a nada. Bienvenido, mi vida. Tu abuela Carmen.”
“Mi Renata: Hoy cumples un añito. Aplaudes cuando entro a tu casa y con eso tengo para toda la semana.
Quiero dejarte algo mío por escrito. Crecí con muy poco y fui feliz. Fui la primera mujer de mi familia que terminó la escuela. Me casé con tu abuelo a los tres meses de conocerlo y no me equivoqué. Sé valiente con lo que importa, mi cielo. Tu abuelita.”
“Querido Emilio: Te escribo desde la cocina donde tu mamá desayunó todos los días hasta los diecinueve años. Entre esta mesa y tu cuna hay dos mil kilómetros. Te veo los domingos en el teléfono y tú tocas la pantalla para tocarme la cara.
Estoy guardando las historias para cuando tengas edad de oírlas. Y por si no alcanzo a contártelas, las estoy escribiendo. Con todo mi cariño, tu abuelo.”
“Para cuando cumplas dieciocho: No sé si estaré sentado a tu lado cuando leas esto. Si estoy, ven y dame un abrazo. Si no, léela dos veces.
Trabajé cuarenta años con las manos y nunca me avergoncé de eso. Lo único que de verdad lamento son las veces que no dije lo que sentía. Por eso te lo digo aquí: estuve desde el principio, y estuve contento. Tu abuelo.”
Elige dos o tres. Corto y concreto es mejor que completo.
Lee tu carta en voz alta y grábala, aunque sea con el teléfono. Tu nieto querrá oír cómo decías su nombre.
Si sus papás tienen un archivo familiar en Everlittle, pueden invitarte para que agregues tus cartas, tus fotos antiguas y tus grabaciones desde el navegador, sin instalar nada.
Estas guías están escritas en español. Por ahora, la aplicación de Everlittle está disponible en inglés.
Empieza con una frase, una foto o una voz querida.