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Cartas para después
Ejemplos de cartas de padrino y de madrina para un ahijado o ahijada en su bautizo, con ideas para la primera comunión y la confirmación.
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Escríbele a quien será dentro de veinte años. Cuéntale por qué aceptaste ser su padrino o su madrina, cómo fue el día de su bautizo y qué puede esperar de ti. Guarda la carta para entregársela cuando pueda leerla.
El bebé no recordará nada de ese día. Tú sí. Por eso la carta de bautizo vale tanto: es el único testimonio de primera mano que tu ahijado tendrá de quien prometió acompañarlo.
Incluye la fecha y la iglesia, quiénes estuvieron, cómo se portó durante la ceremonia y por qué sus papás te eligieron. Luego dile, con tus palabras, qué clase de padrino o madrina quieres ser.
Un padrino promete estar. La carta es esa promesa por escrito.
“Querida Sofía: Hoy, 12 de octubre, te cargué frente a la pila bautismal de la parroquia de San José. Lloraste cuando te cayó el agua y te calmaste en cuanto te envolví en el ropón que fue de tu mamá.
Tu mamá y yo somos amigas desde la secundaria. Cuando me pidió ser tu madrina le dije que sí antes de que terminara la frase. Te prometo tres cosas: voy a estar en tus cumpleaños, voy a escucharte sin regañarte y siempre voy a decirte la verdad con cariño.
Que Dios te cuide y te haga una mujer buena y feliz. Con todo mi amor, tu madrina Laura.”
“Mateo: Tu papá es mi hermano, así que ya te tocaba aguantarme como tío. Desde hoy también soy tu padrino, y eso me lo tomo en serio.
No tengo todas las respuestas, pero tengo tiempo para ti. Cuando quieras aprender a andar en bicicleta, cuando no te atrevas a contarles algo a tus papás, cuando necesites que alguien te lleve o te traiga, me llamas. Para eso estoy. Bienvenido a la familia de Dios y a esta familia nuestra, que es ruidosa pero no falla. Tu padrino, Andrés.”
“Hoy recibes el agua del bautismo y yo recibo el regalo de ser tu madrina. Prometo caminar a tu lado toda la vida. Dios te bendiga, Emiliano.”
A los ocho o nueve años tu ahijado ya puede leer la carta por sí mismo. Háblale de frente y con sencillez. Recuérdale su bautizo, dile qué has visto crecer en él y cuéntale algo de tu propia primera comunión.
“Querido Diego: Hace nueve años te sostuve en tu bautizo y hoy te vi caminar solo hacia el altar. Me gusta cómo cuidas a tu hermanita y cómo preguntas todo. Sigue preguntando. Yo hice mi primera comunión con unos zapatos que me apretaban y aun así fue uno de los días más felices de mi infancia. Que hoy sea uno de los tuyos.”
A un adolescente escríbele como a alguien que ya toma decisiones. Reconoce lo que admiras de él, no le des un sermón y deja la puerta abierta: “No tienes que pensar igual que yo para contar conmigo.”
Puedes leerla en la comida del bautizo y dársela a los papás para que la guarden. También puedes entregarla años después, en la primera comunión o cuando cumpla quince o dieciocho.
Para que no se pierda entre mudanzas, guarda una copia digital. Si los papás usan un archivo familiar como Everlittle, pueden invitarte para que agregues tu carta, una foto del bautizo y un mensaje de voz, y decidir en qué fecha podrá abrirla tu ahijado.
Estas guías están escritas en español. Por ahora, la aplicación de Everlittle está disponible en inglés.
Empieza con una frase, una foto o una voz querida.